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Galeón San José fue construido en Gipuzkoa

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Galeón San José fue construido en Gipuzkoa

El navío que fue hallado a principios de diciembre en aguas de Colombia fue construido en Gipuzkoa, y hemos hablado de su historia con el responsable del departamento de investigación de Albaola.

El Gobierno de Colombia anunció el pasado 5 de diciembre de 2015 el hallazgo del galeón San José, navío que fue hundido por flotas inglesas en el mar Caribe el 8 de junio de 1708. Se cree que está repleto de oro y plata y que el tesoro que guarda en sus bodegas puede alcanzar un valor de 17.000 millones de dólares. Sin embargo, dejando a un lado dicho tesoro, hemos fijado nuestra atención en el origen y la historia de la embarcación, y es que fue construido a finales del siglo XVII en Gipuzkoa por encargo de la Corona española. Así, para conocer los pormenores del San José hemos hablado con el responsable del departamento de investigación de Albaola, Xabier Alberdi.

Se dice que el galeón San José se construyó en el astillero Mapil, situado en Aginaga (Usurbil), Orio y Pasaia.

¿Qué sabemos del proceso de construcción?

Sí, en cada sitio se llevó a cabo una fase de la construcción. La mayor parte del casco se hizo en Mapil, pero fue terminado en el muelle de Orio. Después, fue llevado a Pasaia y allí le colocaron las mastas y los puentes de popa, esto es, las superestructuras.

¿Cuánto tiempo duró el proceso de construcción?

No es fácil determinar el tiempo exacto de construcción. En relación a este navío hubo muchos conflictos que supusieron la demora del proceso. Desde que comienzo su construcción en Mapil y hasta llegar a Orio hubo muchos líos, con juicios de por medio, y la construcción estuvo detenida por un tiempo. Sin embargo, sabemos que los galeones de este tipo se hacían en un año más o menos. Hay que tener en cuenta que se trataba de una industria que disponía de un tejido industrial completo alrededor, esto es, que no era, por decir de alguna manera, como empezar de cero.
Por poner algunos datos sobre la mesa, el contrato se firmó en 1696, el barco fue botado en 1698 y terminado en 1699 en Pasaia.

El proceso de construcción del galeón San José estuvo envuelto en polémica.

¿Por qué?

Sí, dos fueron los motivos que originaron el conflicto: el lugar de construcción y las dificultades para llevar el bote de Mapil a Orio.
El contratista Pedro de Aróstegui (también llamado asentista) firmó un contrato con el rey de España en 1696 para construir dos barcos: San José y San Joaquín. Según constaba ese contrato, la construcción de estos dos navíos correría a cargo del astillero Basanoaga de Errenteria. Pero, a última hora, Aróstegui decidió trasladar la construcción de Errenteria al río Oria, concretamente, a Mapil. El Ayuntamiento de Errenteria no vio con buenos ojos el cambio. Errenteria estaba especializado en la construcción de grandes naves y los astilleros y los constructores de barcos de la localidad tenían fama mundial. Sin embargo, Aróstegui dejó a Errenteria de lado y llevó el trabajo a la competencia. De ahí el enfado de los errenteriarras.

El momento en el que explotó el galeón San José
El momento en el que explotó el galeón San José

El segundo motivo de conflicto fueron las dificultades para trasladar el galeón San José de Mapil a Orio. Hubo una diferencia entre los galeones San José y San Joaquín respecto a los navíos que se habían hecho hasta entonces. En los barcos anteriores a San José y San Joaquín, la primera cubierta se hacia en Mapil (éstos navíos solían tener tres cubiertas) para después terminar el resto de cubiertas en Orio o Pasaia. No obstante, en el caso de San José y San Joaquín en Mapil se construyeron las dos primeras cubiertas y una parte de la tercera. ¿Que suponía ese cambio? Pues que el navío tenía más peso, más volumen y que no podía descender a través del río Oria a Orio. Además, en aquel tiempo la comunidad de Aginaga y el pueblo de Orio distribuía nasas a lo largo del río para pescar salmones que disminuían el ancho de la ría. Las nasas eran unas grandes construcciones de madera que hacían función de presa; esto es, cerraban una parte del tránsito del río para encauzar los salmones a un agujero. Dichas nasas ocupaban gran parte del río y, si bien es cierto que no suponían un obstáculo para los pequeños barcos, para los “monstruos” como el San José o el San Joaquín suponían un impedimento demasiado grande. Así, los constructores pidieron a los vecinos de Aginaga y Orio que quitaran provisionalmente las nasas hasta que pasaran los galeones. Pero, quitar ý volver a poner dichas estructuras de pesca suponía un gran coste. ¿Quién se iba a hacer cargo de ello? El tema acabó en los tribunales. Al final, aprovechando una gran pleamar, quitando una parte de las nasas y haciendo explotar algunas rocas del fondo, lograron llevar los galeones de Aginaga a Orio.

Pero no acaba en Orio el proceso. ¿Cómo lo llevaron de Orio a Pasaia?

Fue remolcado por pequeños barcos para trasladarlo de Orio a Pasaia. Hoy en día existen remolcadores que hacen esta tarea, pero en el siglo XVII no había remolcadores por lo que debían amarrar 4-6 barcas al casco del navío y llevar remando a donde fuera. Los marineros de Orio estaban especializados en las tareas de remolque.

El galeón San José se hizo en Gipuzkoa, ¿pero el material utilizado también era de aquí?

Xabier Alberdi en el interior del ballenero que están construyendo en Albaola. Foto: Mendi Urruzuno
Xabier Alberdi en el interior del ballenero que están construyendo en Albaola. Foto: Mendi Urruzuno

Sí, además de la madera todo era de aquí. Seguramente el principal motivo para trasladar la construcción de Errenteria al río Oria fuera algo relacionado con el material. En Usurbil, en el monte Andatza había un bosque de robles del cual se sacaba la madera para la industria naval. Al fin y al cabo, se movía mucha gente alrededor de esta industria: carpinteros (cientos), los que trabajaban en los bosques, los marineros, los agricultores, … Todos bailaban al son de la industria naval.

¿Cuáles son las características del galeón San José?

Tenía una capacidad o volumen de más de 1.000 toneladas. Era realmente inmenso. Los galeones de aquella época eran de entre 600 y 800 toneladas y San José, por su parte, tenía más de 1.000 toneladas (no llegaba a 1.100 toneladas). No he encontrado datos exactos sobre su tamaño, pero por su posible dimensión (con mástiles y todo) lo podemos comparar con una gran iglesia. Por hacer una comparación, el ballenero que estamos haciendo ahora en Albaola es de 200 toneladas, por lo que San José sería cinco veces mayor.

Restos del galeón San José

Restos del galeón San José

¿Qué tiene de especial el navío San José?

Finales del siglo XVII es un periodo muy interesante. ¿Por qué? Porque empezaron a realizar cambios significativos en los galeones. El objetivo de dichas embarcaciones era hacer labores de comercio entre España y América y estaban especializados en transportar oro y plata (de ahí el tesoro que guarda en el interior). Durante gran parte del siglo XVII el monopolio del comercio se centró en Sevilla. Entonces, los barcos que debían comerciar con América debían salir y llegar a Sevilla a través del río Guadalquivir. Debido a las limitaciones del Guadalquivir, no era posible construir grandes barcos. Aun así, a finales del siglo XVII el monopolio del comercio se trasladó de Sevilla a Cadiz, del interior a la costa. Ese cambio supuso el comienzo de la construcción de barcos más grandes, y San José y San Joaquín fueron construidos en esa época de transición.

Por otra parte, el constructor de barcos de Mutriku Antonio Gaztañeta participó en el viaje del San José desde Pasaia a Cadiz, y tras perpetrarse de algunos defectos, realizó algunas modificaciones y reformas pese a que aunque había participado en la construcción.

¿Albaola tiene pensado hacer algo respecto al galeón San José?

Nosotros como Albaola hemos hecho algunos contactos porque nos parece interesante la embarcación en sí. Queremos saber en qué situación se encuentra, que intenciones hay al respecto, y cuales son las intenciones de futuro. En relación a la investigación, nos gustaría participar en la investigación y, si no es así, estar al tanto de los resultados. Tendríamos que reivindicar la influencia de la industria naval vasca en la construcción naval mundial. UNESCO declaró al ballenero San Juan patrimonio mundial, pero dicha declaración debería de recaer sobre toda la industria naval vasca. Realmente, la industria naval vasca es patrimonio mundial y nos corresponde a nosotros reivindicarlo.

Según los expertos el tesoro acumulado en el navío San José puede tener un valor de 18.000 millones de dólares.

Fuente: eitb.eus

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