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El mapa del hundimiento del Galeón San José

El mapa que celebra el hundimiento del Galeón San José

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El escondido mapa que celebra hundimiento del Galeón San José

Se ha hablado hasta el bostezo total sobre el hundimiento del Galeón San José. Su importancia histórica, económica, política, patrimonial y literaria así lo amerita. De manera que es inevitable que sigamos escuchando historias no contadas, reacciones imprevistas y trasnochados intereses de todo tipo.

La trascendencia del galeón es antigua. Un mapa que plasma la magnitud del suceso histórico ocurrido en 1708 fue realizado por el cartógrafo inglés Samuel Harding.

El plano, publicado en 1740, está dedicado al Contralmirante Charles Wager, quien fue precisamente ascendido, por su Majestad Británica, al demostrar la vulnerabilidad naval de la alianza franco-española.

—El hundimiento fue un episodio de un acontecimiento bélico y un contexto geopolítico mayor: la ‘Guerra de Sucesión Española’ (1701-1714)—dice Sebastian Díaz Angel, vocero de Proyectos Digitales de la Biblioteca Nacional de Colombia—. Enfrentó a Austria, Holanda, Gran Bretaña y otros aliados de la casa Habsburgo; contra Francia y España, entonces ligadas por la dinastía Borbónica.

El ataque británico resultó ser un fracaso económico pues no se logró capturar el botín del Galeón, no obstante su hazaña debía inspirar nuevas “acciones heroicas” británicas.

Este plano de la Ciudad, Puerto y Fuertes de Cartagena está dedicado humildemente al Reverente y Honorable Sir Charles Wager, Primer Lord Comisionado del Almirantazgo. Galeón San José
Este plano de la Ciudad, Puerto y Fuertes de Cartagena está dedicado humildemente al Reverente y Honorable Sir Charles Wager, Primer Lord Comisionado del Almirantazgo. Galeón San José

—Samuel Harding no dudó en dedicarle a Wager su mapa de Cartagena así: This plan of the Harbour Town and Forts of Cartagena is most humbly inscribed to the Rt. Honble Sir Charles Wager (Este plano de la Ciudad, Puerto y Fuertes de Cartagena está dedicado humildemente al Reverente y Honorable Sir Charles Wager, Primer Lord Comisionado del Almirantazgo)—advierte Díaz Angel.

El mapamundi en cuestión se hizo cuando surgió otra nueva guerra entre España y Gran Bretaña, conocida como la Guerra del Asiento o la Guerra de la Oreja de Jenkins (1739-1748).

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Los galeones españoles conducían a Europa las riquezas minerales de los virreinatos de México y Perú. Estas naves fuertemente artilladas y escoltadas eran objetivo militar de británicos y holandeses, capturarlos, o en su defecto hundirlos, era una osadía naval atractiva, sobre todo en tiempos de guerra.

De las entrañas de las sierras y los montes americanos, indígenas y esclavos extraían gran cantidad de metales preciosos que se acuñaban en monedas o se fundían en lingotes que se transportaban a Europa en poderosos —pero lentos— navíos de guerra, vulnerables a un ataque sorpresa bien organizado y ejecutado.

—Solo había que escoger bien el lugar y el momento para emboscar, descargar los cañones, aguantar el fuego defensivo y capturar el botín—comenta Anthony Picón, también funcionario del equipo de proyectos digitales de la Biblioteca Nacional.
Otro mapa holandés llamado Teatro de la Guerra en América, de 1710, tiene una nota esclarecedora:

“Los Galeones suelen durar en Cartagena 60 días, luego de allí salen a Portobello, donde permanecen 40 días más, y regresan a Cartagena, donde permanecen poco tiempo, y de ahí parten a la Habana”.

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Con este tipo de información en mente, Charles Wager, de la Armada Británica, tentó su suerte y cerca de Barú emboscó a una flota española recién zarpada de Cartagena. Los españoles confiaban excesivamente en los refuerzos franceses.

El navío Expedition de Wager fue directo en busca del Galeón San José, abriéndose paso con sus 74 cañones hasta encontrarse a unos sesenta metros de distancia con intenciones claras de abordaje.

—Pero el galeón San José no logró ser capturado por los británicos—apunta Sebastián Díaz—, y ante el asombro de todos estalló inesperadamente, llevándose consigo cerca de 600 hombres, 64 cañones y un tesoro valorado hoy en 5.000 millones de dólares.

El galeón San Joaquín logró escapar gravemente averiado y retornar a Cartagena.

Epílogo con epopeya

Inspirado en Wager, el almirante y marino inglés Edward Vernon decidió tomarse a Cartagena en 1741 —un año después de la publicación del mapa de Samuel Harding—, uno de los desembarcos más importantes y dramáticos de la historia naval mundial.

Entonces se dirigía a Cartagena de Indias la mayor ofensiva militar naval inglesa jamás vista en aguas americanas, una operación anfibia no superada por la marina británica hasta el desembarco de Normandía en 1944.

Ciento ochenta y seis navíos: el ataque se constituía en 22 fragatas, 2 barcos hospital, 29 barcos de línea, 80 transportes de tropa, 50 barcos mercantes.

El resultado de la batalla lo conocemos todos. Baste decir que aquella auténtica epopeya fue ganada por Don Blas de Lezo Olavarrieta, 52 años, un mutilado de guerra —prácticamente inválido—, que comandó la defensa de la Heroica.

El 26 de abril de 1741 los británicos comenzaron su retirada con buques averiados, insuficientes tripulaciones para las embarcaciones, multitud de moribundos que acrecentaba el horror de las desmoralizadas tropas. Vernon volvió a Londres, su desastre se silenció.

Cartagena, como palabra y nombre, es sinónimo de historias, de bucaneros y batallas feroces, de piratas y corsarios.

Fuente: El Universal Cartagena.

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